Descripción
b’Le Havre. Simon Limbres regresa con sus amigos de una adrenalxednica sesixf3n de surf. La camioneta en la que viaja choca contra un xe1rbol. Poco despuxe9s de ser ingresado en el hospital, el joven muere, pero su corazxf3n sigue latiendo. Thomas Remige, un especialista en trasplantes, debe convencer a unos padres en estado de shock de que ese corazxf3n podrxeda seguir viviendo en otro cuerpo. Y salvar, tal vez, una vida. xc9ste es el contundente arranque de la novela, que mantiene al lector en vilo hasta las xfaltimas lxedneas. En El intruso, un esplxe9ndido ensayo autobiogrxe1fico, Jean-Luc Nancy narraba en primera persona la experiencia de vivir con un corazxf3n ajeno. Kerangal aborda aquxed el tema en una no menos esplxe9ndida ficcixf3n literaria. xabConocxed a un enfermero coordinador de trasplantesxbb, declara la escritora francesa, xabencargado de recoger el consentimiento de las familias, en pleno duelo. Quedxe9 conmocionada. Hay una forma de heroxedsmo discreto en los donantes de xf3rganos que me parece mucho mxe1s interesante que algunas figuras espectaculares de las que se nos habla sin cesar.xbb En Reparar a los vivos, Maylis de Kerangal sutura con enorme maestrxeda las palabras y las frases del cuerpo ficcional, en un relato de precisixf3n quirxfargica sobre un trasplante cardxedaco, cuya prosa sin duda acelerarxe1 nuestras pulsaciones.’





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