Descripción
b’El cielo sobre Berlxedn es la obra maestra de Wim Wenders y uno de los xe9xitos internacionales mxe1s importantes del cine alemxe1n. Monxf3logos de fuerte lirismo conforman el lenguaje poxe9tico con el que se profundizan dilemas humanos como la existencia, la finitud, la soledad o el amor.nnUn xe1ngel se rebelarxe1 contra su frxeda forma de existir (que Wenders transmite en el lenguaje fxedlmico a travxe9s del uso del blanco y negro), conmovido por los efectos que el amor hacia una trapecista de circo encenderxe1 en xe9l. El vuelo perpetuo y en solitario serxe1 trocado por otro bien diferente: finito y de a dos. La experiencia humana atravesarxe1 a aquel que renuncie a ser un eterno testigo de vivencias ajenas (xabMirar no es contemplar desde lo alto, es mirar a la cara, de igual a igualxbb), para sentir en la carne el dolor y el jxfabilo, el frxedo de la pxe9rdida o el calor de una caricia correspondida, en el laberinto de la felicidad compartida.nnEn la pelxedcula, el escenario es el Berlxedn de los xfaltimos axf1os del muro. Ciudad de escombros y de espacios vacxedos, este es, empero, el territorio conquistado por la libertad. Los habitantes hacen magia entre los escombros: Wenders lo sabe y allxed mismo, en un descampado fangoso, sitxfaa el circo en donde la trapecista surca los aires con elegancia ante la azorada mirada del xe1ngel, que empezarxe1 a desear.nnEl espacio vacxedo es algo tangible en este Berlxedn. Apropiarse del espacio x97los vecinos creando huertos espontxe1neos que vivifiquen los baldxedos; las pinturas haciendo hablar a los muros, a las paredes de los edificiosx97 y del tiempo x97el xe1ngel asumiendo la finitud para vivir un tiempo plenox97 resulta fundamental: xabEntrar al rxedo es entrar al vacxedo, sin la otra orilla como horizonte palpable. El rxedo del tiempo, el rxedo de la vidaxbb. En este sentido, el dilema x97de Berlxedn, de la existencia del ser humanox97 cobra un valor imperecedero que excede el tiempo del film.nnSebastiano y Lorenzo Toma actualizan la vigencia de esta hermosa obra, reescenificxe1ndola en el Berlxedn del presente, en donde un xe1ngel elegirxe1 perder su armadura y la fijeza de sus alas, para que sean las alas del deseo (xabCrecerxe1n alas nuevas en el lugar de las viejasxbb) las que guxeden sus pasos hacia el destino del amor. Ese amor que, en palabras de Joseph Roth, xabno nos ciega, como dice el absurdo refrxe1n, sino que, al contrario, nos abre los ojosxbb, y que en el lenguaje fxedlmico de Wenders abre la mirada del xe1ngel a la fiesta de los colores en el amarillo de un cartel, el azul del cielo, el rojo de un vestido.nnDesde la puesta en escena, el proceso creativo de esta novela grxe1fica ha seguido las lxedneas artxedsticas de la pelxedcula: acrxf3batas y actores x97algunos participantes del film originalx97 representaron las acciones que, a travxe9s de fotografxedas, sirvieron como modelo para el trabajo de ilustracixf3n. Este, ademxe1s, reproduce en blanco y negro el lenguaje del cineasta alemxe1n. Con ellos se entrelaza el ocre, moderado, como elemento novedoso de un Berlxedn ya sin muro (aunque la cicatriz, indeleble, perviva): el otoxf1o como parte del renacer, como primavera invertida.nnLa aventura de vivir supone los riesgos de la existencia. La experiencia del amor abre la dimensixf3n de otra forma de eternidad, ya sin cadenas: xabSucedixf3 una vez y, por ende, para siemprexbb.’





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